Para muchos analistas, desde que Vladimir Putin llegó al poder en el 2000, su meta ha sido volver a convertir a Moscú en un gran poder global, sin ocultar su nostalgia por la Unión Soviética que, a juicio de él, fue “la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX”. Desde entonces, Putin no ha dudado en defender su zona de influencia en aras de apuntalar una Unión Euroasiática para contener la zona de influencia de Europa y Estados Unidos.
