miércoles, 12 de marzo de 2014

Pide la UUN respeto a las minorías asirias de Irak

Desde 1996 hasta hoy, la continua guerra interna entre los dos partidos kurdos, la Unión Patriótica de Kurdistán (PUK) y el Partido Demócrata Kurdo (KDP), ha conducido en Irak a varios conflictos armados y disturbios generales en toda la región, acentuándose tras la Primera Guerra del Golfo, donde más de 50 pueblos asirios fueron por lo menos parcialmente ocupados a punta de pistola por las fuerzas kurdas, para reubicar a las minorías asirias y reemplazarla por población kurda. En su momento, la Organización de Naciones Unidas no Representadas (UUN, por sus siglas en inglés), denunció y condenó esta flagrante violación de los derechos humanos y hoy sigue clamando por el respeto a las minorías asirias de Irak.
En abril de 2003, terminada la invasión a Irak por los ejércitos de Estados Unidos y Reino Unido y desintegradas las fuerzas armadas iraquíes, el avance de fuerzas kurdas en las ciudades de Mosul y Kirkuk fue inevitable. Los ataques contra la mayoría de habitantes no kurdos agravó la tensión étnica en el lugar, y las fuerzas estadounidenses, que debían prevenir disturbios y explosiones de violencia étnica en la zona, no llegaron hasta después de que grupos kurdos hubieran saqueado las ciudades desprotegidas. Pueblos de mayoría asiria como Telkepe, Telasqos, Bahzani, Sharafea, Alqosh, Bartella, Karamlis y Baghdedi  por último fueron ocupados por tropas de Estados Unidos, bajo la excusa de contener el avance kurdo.
Lamentablemente, casi siempre las minorías asirias han sido expoliadas para beneficio de los líderes de los partidos políticos y grupos étnicos kurdos más importantes. Ninguno de los habitantes de las tierras ilegalmente expropiadas fue compensado o indemnizado por autoridades kurdas ni de Irak. En este proceso, muchas personas de las minorías asirias fueron secuestradas, torturadas, heridas y asesinadas, y quienes no se alinearon con ninguno de los dos grupos kurdos viven en constante zozobra.
La UUN también condena la discriminación en los presupuestos para educación y en el inadecuado acceso de las minorías asirias al sistema legal iraquí, donde incluso los jueces aplican con frecuencia la ley islámica, que suele ser discriminatoria con las minorías religiosas, en particular con los cristianos asirios.

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